| Arte con Emoción
Estudiante Daniel Beltrán
- Entró a JA con la Clase 2022
- Universidad de Guanajuato
- Artes Visuales
A veces el arte no solo se pinta: se llora, se graba, se rompe en pedazos y se vuelve a armar.
Esta es la historia de Daniel, un joven artista que encontró en el arte algo más que una vocación: una forma de volver a creer en sí mismo.
Entre el grabado, la cerámica, la fotografía y lo digital, Daniel ha transformado sus emociones más profundas —la tristeza, la pérdida, el miedo— en piezas que hablan con fuerza y sensibilidad.
Durante un periodo difícil, la pérdida de una persona muy cercana lo llevó a experimentar pensamientos que lo hacían dudar incluso de su valor como ser humano.
"Empecé a sobre pensar si soy buena persona o mala persona... fue un momento muy oscuro."
El arte salvó mi vida
Quiero llorar y no quiero saber de nadie, pero quiero hacer algo con mis sentimientos y reflejarlos.
"El arte me sigue recordando ese pasado, pero es parte del reto."
"A veces los sentimientos te oprimen tanto que te hacen vivir en el pasado y te desconectan del presente."
“Por más pequeñas que sean las cosas son valiosas.”
El grabado
En el caso de Daniel, el grabado se volvió una manera de traducir el dolor en imagen, de ponerle forma al silencio.
"El arte me ayudó a darle una visualidad a mis sentimientos. El grabado fue la forma de llorar con las manos."
En cada impresión hay un fragmento de sí mismo que se atreve a salir, a ocupar espacio, a hablar. Sus obras no buscan perfección, buscan verdad.
“No hay que ser perfecto, solo hay que ser uno mismo. . . El grabado me ayudó a confrontarlos y a plasmarlos.”
La escultura y la cerámica
Son prácticas donde el cuerpo se involucra por completo: manos, miradas... Paciencia.
Daniel trabaja no solo con barro, sino con ideas, la fragilidad, el peso del pasado y la posibilidad de moldear algo nuevo.
"Me ayudó a aceptar varias partes de mí y conservar lo mejor."
Barbie Puñal
Forma parte de una serie en la que Daniel aborda su infancia como miembro de la comunidad LGBTQ+. La obra cuestiona los roles de género impuestos desde la niñez y los prejuicios que transforman lo inocente en algo peligroso.
“Crecí con miedo por ser un niño al que le gustaba jugar a la casita, maquillar y tener muñecas. Barbie Puñal habla de eso: de cómo los estereotipos pueden hacerte sentir vergüenza por ser tú mismo.”
Barbie Puñal es un símbolo de resistencia, un recordatorio de la violencia simbólica que muchos niños y niñas viven por no ajustarse a los moldes binarios. Pero también es una declaración de fuerza, una muñeca armada con una verdad: ser diferente no es una amenaza, es una forma de ser libre.
Daniel representa a una nueva generación de artistas que no solo crean, sino que cuestionan, sanan y proponen.
Conoce más de su trabajo en sus redes sociales
