¿Qué es la muerte para el pueblo mexicano?

Por Chef. Vanessa Domínguez

La Catrina, la huesuda, y la flaca son algunos de los muchos apelativos con que se le denomina popularmente a la muerte, un acontecimiento natural que la cultura mexicana personaliza y le da carácter de singular personaje, protagonista de divertidas representaciones artísticas, artesanales, musicales y literarias.

Esta antigua tradición mexicana causa asombro e incluso algo de temor en aquellos cuya cultura les ha enseñado a esperar la muerte con dolor y miedo, sin embargo, en nuestro país se le trata con familiaridad, se ríe con y de ella, se le rinde homenaje a través de papel picado, ofrendas, música y color.

La muerte no representa un símbolo de amenaza o tragedia en nuestra cultura, sino que es un símbolo del amor ferviente por nuestros difuntos, esos seres queridos que se nos adelantaron, es un recuerdo ancestral de la cosmogonía prehispánica, de nuestra íntima y personal relación con ella.

a skeleton wearing a pink dress and hat

El día de muertos es una de las tradiciones que más nos ha unificado en pensamiento religioso al pueblo mexicano, además de ser una de nuestras tradiciones más difundidas y conocidas alrededor del mundo, en la mayoría de nuestro país, los preparativos para celebrar los días 1 y 2 de noviembre

La víspera de los días de todos los santos y de los fieles difuntos se inicia la preparación de los alimentos especiales como el aromático pan de muerto que perfuma con su esencia el camino de nuestros seres queridos, los moles, las salsas, los tamales, las bebidas y las velas complementan la columna vertebral de nuestra ofrenda, así como las fotos, los juguetes, los dulces y las frutas.

Los alimentos se preparan con seria devoción y amor pues si bien se preparan todos los alimentos predilectos de los difuntos a los cuales está dedicada la ofrenda, también se sabe que después de la ritualidad se invita como lugar de reunión para los familiares y amigos, dejando silenciosamente que primero se sirvan nuestros visitantes del inframundo y luego lo que dejen es comido en alegre convite.

En muchos lugares las ofrendas se hacen en el cementerio donde se aromatiza con copal y se adornan de bellas flores las tumbas, se velan con mariachis o con la música predilecta del difunto.

Ya sean las calaveras de azúcar, las flores de cempasúchil, la fruta, el papel picado o el intoxicante aroma del copal, lo cierto es que cada año es una celebración que despierta nuestros más sinceros anhelos, nuestras fantasías más coloridas y porque no, un acercamiento relajado y alegre al camino que todos hemos de recorrer en algún momento, nuestro paso al Mictlán. Por mi parte es mi festividad favorita, no solo por el goce a la vida sino por la dulce compañía de mis seres queridos. ¡Feliz y delicioso día de muertos!

Receta tradicional: Pan de muerto

Por la Chef Vanessa Domínguez

Rinde: 4 piezas pequeñas

El pan de muerto es uno de los símbolos más entrañables de nuestras ofrendas. Su preparación guarda un ritual que mezcla paciencia, aromas cítricos y el toque único del agua de azahar. Aquí te comparto una receta para que lo prepares en casa y lo disfrutes en familia.

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 170 g de azúcar
  • 5 g de sal
  • 11 g de levadura seca
  • 3 huevos
  • 3 yemas de huevo
  • 125 ml de leche
  • 150 g de mantequilla o margarina
  • Ralladura de 2 naranjas y 2 limones
  • 15 ml de agua de azahar o esencia de azahar (puede sustituirse con una infusión de canela y anís)

Preparación paso a paso

Preparar la Fermentación: Elabora pata o siembra con la técnica de esponja.

Nota del editor: La técnica es un proceso de elaboración de pan de dos pasos en el que primero se crea un prefermento llamado "esponja" con una porción de la harina, el agua y la levadura de la receta. Esta esponja se deja fermentar y desarrollar sabor y textura durante un período (de horas a un día) antes de añadir el resto de la harina, el agua, la levadura y los demás ingredientes para formar la masa final. Este método realza el sabor, el aroma y la miga del pan, dando como resultado una textura más ligera y suave.

Formar la base de la masa: En un recipiente coloca la harina y la sal. Agrega la mantequilla en trozos pequeños y frótala con la harina hasta obtener una textura arenosa.

Incorporar huevos: Añade poco a poco los huevos y las yemas, mezclando hasta que se integren.

Agregar la esponja: Incorpora la esponja y mezcla muy bien.

Aromatizar la masa: Agrega la ralladura de cítricos y el agua de azahar. Luego incorpora el azúcar lentamente. La masa se volverá pegajosa, es normal.

Amasa con energía: como si “lavaras ropa”. No agregues más harina; lo importante es obtener una masa homogénea, elástica y brillante. Este paso puede tardar entre 20 y 25 minutos.

Primer reposo: Coloca la masa en un recipiente ligeramente engrasado, cúbrela con plástico y deja reposar en un lugar cálido hasta que doble su volumen.

Formar los panes: Desgasifica la masa y divídela en 5 partes: 4 serán los panes y 1 servirá para formar los “huesitos”.

Dar forma tradicional: Bolea cada pieza y coloca los huesitos encima. Deja fermentar nuevamente en charolas engrasadas hasta que esponjen.

Hornear: Precalienta el horno a 180–200 °C y hornea hasta que los panes estén dorados y bien cocidos.

Retira del horno: barniza con mantequilla derretida y espolvorea con azúcar.

¡Tu pan de muerto está listo para acompañar la ofrenda!

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